Empresa

El trabajador autónomo

el trabajador autonomo
Hacer dinero es una actividad de la que se puede decir mucho. Hay muchas maneras de llevarla a cabo, cada una con sus pros y sus contras. Algunos consiguen un empleo en alguna tienda, otros fundan sus propios negocios… Podría decirse que existe tanta variedad como diferencias de pensamiento.

Aunque existen dos vertientes principales siempre: el trabajador por cuenta ajena y el trabajador autónomo. Es en este último en el que nos enfocaremos en esta ocasión, dado el revuelo que ha estado levantando. Así que quédate y lee lo que te mostraremos, para que te animes a emprender por ti mismo.

¿Qué es?

El trabajador autónomo es aquella persona que se dedica a realizar una actividad lucrativa sin estar sujeta a contrato alguno. Esto quiere decir que puede trabajar sin hallarse vinculado a ninguna compañía o asociación de empleados.

Para poder ser considerado autónomo, es necesario que el trabajador obre de manera directa, frecuente y personal. Esto último sin embargo no impide que en algún punto pueda beneficiarse de los servicios de alguien más.

Tales servicios, en todo caso, han de generarle a la persona una determinada remuneración. Cabe mencionar además que esta participación entre ellos y el trabajador autónomo no deforma su significado. Así su concepto se aleja del de empresario, ya sea individual o no.

Características

Edad requerida para cumplir labores

El trabajador autónomo necesariamente debe haber cumplido la mayoría de edad. Este es uno de los puntos que más lo diferencian de los empresarios individuales. Estos últimos en cambio pueden ser menores de edad y operar mediante una autorización legal de sus protectores.

Personalidad jurídica

El trabajador autónomo tiene en su misma persona la representación jurídica. Por ende se encuentra sujeto a responder ante cualquier situación legal que lo requiera. Es además el responsable directo de mantener en vigencia la regulación de su estatus laboral.

Falta de regulación legal específica

Cuando la noción de lo que es ser un trabajador autónomo estaba formándose todavía, carecía de una regulación legal. Con el paso de los años se ha dado lugar a diversas leyes para remediarlo. Hoy estas conforman una base que cumple esa función. Pero técnicamente continúa siendo insuficiente.

De esa forma, puede decirse que el trabajador autónomo no tiene regulación legal específica. En vez de ello se ve limitado por el Código de Comercio en el área mercantil. Y por el Código Civil en lo que respecta a obligaciones para con el Estado y su constitución.

Patrimonio personal y empresarial

Por ser el trabajador autónomo su propia personalidad jurídica, sus bienes pertenecen en igual medida a la empresa. Es por eso que no existe una diferencia entre lo que es el patrimonio personal y el empresarial. En consecuencia, los mismos estarán bajo acción de la ley en caso de demandas.

Responsabilidad ilimitada

De la característica anterior se desprende esta. El trabajador autónomo está sujeto a una condición de responsabilidad ilimitada. Esto implica que hasta el más mínimo de sus bienes puede ser embargado en pérdidas de casos legales. Asimismo, debe dirigir la gestión de su defensa legal.

Tributación

A pesar de las condiciones tan particulares del trabajador autónomo, este no se halla exento de la tributación. Siendo así, está en la obligación de declarar sus beneficios en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.

Posibilidad de jubilación

El concepto de jubilación podría verse tambaleante en el marco de lo que es un trabajador autónomo. Y ciertamente hay algunas trabas entre ambos. No obstante, se le permite llevar a cabo el proceso si ya ha pasado los 65 años de edad. Solo será diferente en situaciones especiales.

Diferencias con el trabajador por cuenta ajena

Salario percibido

Situamos esta diferencia en primer lugar por parecernos la más destacable. Cuando eres un trabajador por cuenta ajena (es decir, trabajas para alguna empresa o asociación) percibes un salario estable y regular. A veces incluso puedes recibir pagos dobles o bonos extras por fechas especiales.

En cambio, cuando eres un trabajador autónomo tu salario oscila entre niveles muy altos y muy bajos. Esto evidentemente parte del hecho de que habrá días en que obtengas gran cantidad de trabajo y otros en que no. Por tanto, tu paga fluctuará considerablemente.

Ritmo de trabajo

Esta diferencia se relaciona con la anterior como una suerte de causa. Un trabajador autónomo debe ir poco a poco labrando su grupo de clientes. Dependiendo de la forma en la que lo haga, eventualmente tendrá una fuente de trabajo regular o medianamente estable.

Pero aun en casos tan afortunados, seguirá expuesto a que decaiga su producción o solicitud. Es así como puedes estar tres meses de mucho trabajo seguido, y luego caer en un descanso prolongado. Aunado a eso tu mismo desempeño es el que afianzará tu relación con tu clientela.

Por su lado el trabajador por cuenta ajena no adolece de este problema. Es de tal modo porque la empresa a la que está sujeto debe ofrecerle una remuneración constante e invariable. Esto último cambiará solo cuando surja la oportunidad de aumentarla permanentemente.

Sistema de organización

Esta es quizá la diferencia más amplia que te mostraremos. El trabajador por cuenta ajena ha de cumplir un horario. De esa misma manera dispone hasta cierto punto de descansos y vacaciones legalmente establecidos.

Es completamente opuesta la situación del trabajador autónomo. Este, como es su propio jefe (por llamarlo de algún modo), es quien decide cuándo descansará o trabajará. Por consiguiente, está en obligación de fijar un horario que le permita obrar y cumplir las expectativas que se haya planteado.

Indumentaria y materiales de trabajo

En este punto volvemos a toparnos con la responsabilidad total que asume el trabajador autónomo. Este se ve obligado a reunir todos los materiales, herramientas e instrumentos que le hagan falta para poder trabajar.

No sucede eso con el trabajador por cuenta ajena. A este le facilita toda la indumentaria y equipo la empresa o asociación que lo contrata. Gracias a esto se salva de tener que invertir en este apartado, lo que sí debe hacer el autónomo.

Lugar de oficio

Si eres un trabajador por cuenta propia deberás desplazarte a donde te indique tu jefe que debes realizar el trabajo. Ya sea a la empresa en cuestión o a algún otro lugar, siempre será él quien te dirija.

El trabajador autónomo prescinde de ello. Es él quien escoge en dónde trabajará, dependiendo de la oferta. En cualquiera de los casos puede decidir no ir a ciertas zonas o limitarse a trabajar con clientes de una sola.

Ventajas de ser trabajador autónomo

Nadie más que tú puede decidir por ti

Si no eres amante de recibir órdenes, el ser un trabajador autónomo será ideal para ti. No tendrás que estar sujeto a la voluntad de alguien más. Nadie te dirá cuándo trabajar ni cuándo descansar.

Además de lo ya mencionado te salvarás de tener discusiones laborales, cosa muy frecuente cuando se trabaja en alguna empresa. Y si algún día decides cambiar el oficio que ejerces, no tendrás que pedirle autorización a otra persona.

Puedes trabajar cuando lo desees

Esta es una de las ventajas que más te cautivarán, seguramente, ya que te ahorra muchas molestias. Como trabajador autónomo tienes la posibilidad de ejercer tu oficio cuando más te parezca. Puedes escoger el horario más cómodo o aquel en el que te sientas más productivos.

Aunado a eso puedes tomarte vacaciones siempre que quieras. Pero vale resaltar que esto viene con un contratiempo. Y es que, si no equilibras tu horario entre trabajo y descanso, no conseguirás un buen ritmo de trabajo. Y eventualmente tu emprendimiento se vendrá abajo.

Puedes desempeñar el oficio que te guste o domines

Usualmente cuando buscas trabajo en una empresa estás obligado a desempeñar el cargo que esté disponible. Así que tal vez tengas que ejercer en un oficio o labor que no te guste. Incluso si haces bien tus tareas, puede que no te guste realizarlas.

Muy por el contrario, si decides convertirte en un trabajador autónomo podrás hacerlo de lo que desees. Si te gusta la soldadura, podrás destacarte en esa área. Si en cambio prefieres la construcción, tendrás la oportunidad de dedicarte a ella.

Aprendes a financiar y a gestionar

Esta ventaja puede serte útil fuera del aspecto laboral. El hecho de ser un trabajador autónomo te obliga a gestionar correctamente tu tiempo. Esta habilidad luego puedes aplicarla en otras áreas de tu vida, como la familiar o la personal.

A su vez estarás adquiriendo una buena base en cuanto a finanzas. Podrás invertir mucho mejor tus recursos para tu trabajo. Aunque también para ir construyendo tu casa, sostener a tu familia, etc. En conjunto puede decirse que serás mucho más organizado con el paso del tiempo.

Los costos de los trabajadores autónomos en 2018 en España

El trabajador autónomo ha de pagar una cuota de autónomos por la legalidad de su oficio. En el territorio español la cifra exacta para el año 2018 es de 278,88 euros, con derecho a prestación por desempleo.